Somos seres racionales, nacimos
en un mundo racional y nos enseñaron a pensar en forma racional. La
racionalidad es la característica que diferencia intrínsecamente al hombre de
los demás seres humanos sobre la tierra. Pero... ¿Qué pasa cuando se pierde ese
rasgo distintivo del hombre? ¿Cómo hacemos para entender y comprender a
aquellas personas que carecen de racionalidad? Todo tipo de prejuicios se
eliminan en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio
Borda, más conocido como El
Borda.
En El Borda las historias se cruzan: hay
alrededor de 1.400 internos, profesionales de la salud mental, colaboradores,
enfermeros, estudiantes, pacientes ambulatorios y hasta cuestiones políticas.
Tiene los rasgos propios de una ciudad: una escuela, servicio penitenciario,
una radio, sala de cine y teatro. Sin embargo, carecen de gas y viven en
condiciones insalubres. Y aunque sean las voces menos escuchadas por la
falta de cordura, se expresan mediante su revista anual "Corpiños en los
ojos":
“Quemado por fuera por dentro, con su discurso discontinuo se entrego a la guardia del hospital a mediados de abril como un fugitivo vencido por el desierto, en un Borda sin gas le dijeron que la nueva ley prohibía su internación, de nuevo a la calle la intemperie escribió un final que el ya no dirigía y en la que ni siquiera tenia el papel de protagonista, no el de malo, el 11/05 atacó al presidente de un colegio judío de once, lo detuvieron, dormía en la calle, era la sombra delirada del que habíamos conocido, con costras en la piel, un pulover manchado y el pelo corto y sucio. Los medios encendieron la bola de espejos de la desinformación y se pudo escuchar de todo, atentados antisemita, fascista, anarquista: Loco”
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